sábado, 26 de marzo de 2011

Las lanchas explosivas italianas MTM atacan a la Royal Navy en Creta - 26/03/1941.

Camaradas,

Ayer por la noche, los destructores italianos Crispi y Sella partieron de la isla de Leros en el mar Egeo en una misión secreta. Cada destructor transporta a bordo 3 pequeñas embarcaciones de asalto de dos toneladas, los MTM (Motoscafo da turismo modificato) pertenecientes a la Décima Flotilla MAS. Cada MTM (apodado barchini o “pequeños barcos”) cuenta con una cabeza explosiva de 300 kilogramos.

Plano de la lancha explosiva MTM.

Los destructores se han dirigido a la Bahía de Suda en Creta, donde varios buques de guerra y navíos auxiliares de la Royal Navy se encuentran atracados. Al resguardo de la noche, y a diez millas de su objetivo, los destructores italianos han descargado los seis MTMs pilotados por Alessio de Vito, Emilio Barberi, Angelo Cabrini, Tullio Tedeschi y Lino Beccatique además del oficial al mando, el Teniente Luigi Faggioni.

El barchino en acción.

Teniente Luigi Faggioni.

Los MTM se encuentran especialmente diseñados para abrirse camino a través de obstáculos tales como redes anti-torpedo. El procedimiento establecido es que el piloto del MTM dirija su embarcación de asalto en un rumbo de colisión contra su objetivo y salte al agua unos cien metros antes del impacto y de la detonación de la cabeza explosiva.  Así, aprovechándose de su velocidad y su maniobrabilidad, los seis barchini han logrado deslizarse a través de las tres líneas de defensas portuarias y evitar las luces de búsqueda, adentrándose al interior de la bahía a las 04:45. 

La misión de los héroes de Suda.

Una vez dentro de la Bahía de Suda, los seis MTMs han localizado sus objetivos: el crucero pesado HMS York, un gran buque cisterna (el noruego Pericles, de 8.300 toneladas), otro buque cisterna y un buque de carga. El crucero HMS York ha comenzado a dar signos de actividad, así que Faggioni ha dado orden de comenzar el ataque a las 05:00, en plena oscuridad.  Cabrini y Tedeschi se han dirigido hacia el objetivo principal, el HMS York, y se han detenido a 200 metros de distancia a la espera de la luz del día.  A las 05:30, finalmente, los dos barchini se han lanzado a toda velocidad contra su objetivo.  A ochenta metros de distancia, los dos pilotos han bloqueado los timones, retirado los dispositivos de seguridad de la carga explosiva y saltado al agua.  Antes de que los centinelas a bordo del HMS York pudiera dar la voz de alarma, confundiendo el ruido de los motores de las lanchas con el de aviones, dos violentas explosiones han sacudido al crucero.  Sus salas de máquinas y sus almacenes de municiones han quedado inundados y el buque ha comenzado a inclinarse a estribor y hundirse de popa.  Para evitar su pérdida total, los británicos lo han encallado haciendo que su casco repose sobre el fondo de la bahía.


Detalle de la operación en la Bahía de Suda.

Faggioni y Beccati se han acercado a un gran buque cisterna, el Pericles.  El MTM de Becatti lo ha atacado, golpeándole en la popa e hiriéndolo de muerte.  Faggioni se ha dirigido hacia el mismo objetivo, pero ha descubierto un segundo buque de guerra, completamente camuflado justo detrás del Pericles.  Ha resultado ser el crucero ligero HMS Coventry que, alertado por el anterior ataque, ha intentado escapar disparando en todas direcciones con toda su artillería.  Faggioni ha apuntado su lancha contra el buque de guerra.  Desafortunadamente, el barchino ha fallado su objetivo y ha explotado contra el muelle.  Los otros barchini han logrado hundir otro buque cisterna y un buque de carga, salvo una de las lanchas que ha quedado encallada en la arena del fondo.

El crucero HMS York, encallado y escorado.

El HMS York reposa sobre el fondo de la bahía.

Otro punto de vista del agonizante HMS York.

El buque cisterna Pericles, sentenciado.

Como resultado de este ataque, la Royal Navy ha perdido el único crucero dotado de cañones de 203 mm con que cuenta en el Mar Mediterráneo, además de la preciosa carga alojada en el interior de los buques mercantes alcanzados.  Faggioni y todos sus hombres han sobrevivido pero no han logrado escapar, siendo retenidos por los británicos en Suda.  Han sido tratados con todo respeto por sus captores, admirados por la valentía de los marinos del Duce.

Viva l’Italia!

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